El sabor a tierra en las manos desgastadas de una criatura que ve su reflejo en las hojas de arboles muertos es basta, las lagrimas de las rocas sollozantes son el oasis de los sueños de los vientos que rosan la tierra para llevarse un poco de ella para que observen su presencia, vientos que se enredan en un con trincado movimiento, que arrolla las olas sobre el agua fría y paz superficial pero que aguarda misterio y fuerza interna, pájaro que tomas del agua fría llevas en tu ser parte de ese tan misterioso elixir, elixir mortal pero que es vital para la consecución de los sueños de las noches calmas y frías en las arenas de las montañas que ven a sus pies vida y muerte y solo es fiel testigo de las historias que se tejen y cruzan a su vista.
sábado, 28 de febrero de 2009
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